Del Efecto Transistor (1)

Todo apunta a que las Matemáticas ya están (intuídas) inventadas, por ende, todo aquello  por inventar ya está (intuído) imaginado. Por inventar. . .

El Efecto Transistor es una teoría electrónica que funciona en la práctica:

El transistor, elemental y esencial componente de la cotidiana tecnología electrónica, es un dispositivo inventado en 1947 por William Shockley¹, John Bardeen y Walter Brattain, quienes fueron galardonados con premio Nobel de Física en 1956. Principalmente utilizamos transistores en la electrónica digital: toda suerte de gadgets o dispositivos electrónicos, computadores, tabletas, smartphones, IA. El nombre «transistor» se originó por sugerencia de John Pierce, es la contracción de dos palabras del inglés: transfer y resistor («resistencia de transferencia»).

Su funcionamiento base consiste en producir una señal de salida en respuesta a otra señal de entrada haciendo un control sobre un flujo o corriente de electrones, fenómeno al que se denominó efecto transistor. Es decir, el vocablo transistor comprende tanto la funcionalidad o el control del flujo de electrones mencionado arriba como el dispositivo mismo.

¹ Revisareis, si así preferís, ciertas declaraciones Shockleanas, no de interés en este blog.

Repaso. De la física cuántica. Para lograr el control del flujo de electrones, el efecto transistor, hay que remontarse al año 1900, cuando Max Planck pone en evidencia o descubre la física o «mecánica» de aquello microscópico o que no vemos simplemente con nuestros ojos. Planck estipula que la energía (calorífica) se libera en forma cuantificable, no como un continuo, es decir, la energía que produce un «chorro» de calor no es un torrente continuo análogo, está compuesta de elementos microscópicos, discretos y cuantificables. Observación similar realizó Albert Einstein con respecto a un rayo de luz que refleja al  dispararse contra una placa de metal: es cuantificable y discreta (fue conocido como efecto fotoeléctrico y por el cual gana el premio Nobel en 1921). Esta física del comportamiento electrónico tomo el nombre de física cuántica haciendo referencia a que el electrón, dentro del átomo, salta entre «órbitas» alrededor del núcleo, saltos que son cuantificables (y aún todavía es un misterio, una incertidumbre, ¿el ¡dónde!, ¡cómo!, ¡cuándo!, y !pooorquéééé! ? lo hace).

La física cuántica trata pues de resolver todos aquellos interrogantes relacionados con las micropartículas como el electrón —también llamadas partículas elementales, a las que se sumaron muchas otras como quark, positrón, neutrón, neutrino, el hipotético taquión, etc.—, es decir, además de la Tabla Periódica de Elementos que aprendisteis en Química de la secundaria o preparatoria, agregaréis las nuevas tablas inciertamente periódicas de subelementos o micropartículas de esta Física fundamental, tal es el caso de la relativamente reciente «tabla» que llamaron Modelo Estándar.

Repaso. De la otra física, la de Newton, la «mecánica y clásica»: ésta se diferencia de la física cuántica o fundamental porque podemos, por ejemplo, predecir o determinar todo aquello relacionado con el movimiento (el momentum) de cuerpos macroscópicos (una manzana que cae de un árbol, un avión que vuela un reloj que anda).

Son protagonistas —mentes brillantes, teorizadores y experimentadores— y autores de las teorías de la cuántica Henri Poincaré, Werner Heisenberg (principio de incertidumbre), Max Planck (cuánto), Albert Einstein (la luz es onda y partícula), Niels Bohr (electrón orbita el núcleo del átomo), Paul Dirac (antimateria), W. Schrodinger (función de onda), entre muchos otros.

Con gran entusiasmo y determinación explorando estamos vuestra única dimensión
(cosmo-bio-psicológica) y todo gracias al Efecto Transistor

Del efecto del Efecto Transistor … (2)